Historia

Syctus nació en una habitación, de la unión de Suso y Coké, dos personas que creyeron más en el trabajo que en la suerte.

De organizar eventos pasaron a crear una agencia, sobrevivieron a una pandemia, se reinventaron y crecieron.

Paso a paso

Parte I – El origen: dos nombres, una idea

Hay historias que se construyen con grandes inversiones, planes perfectos y despachos con vistas, esta no es una de ellas.

Esta empieza en una habitación con un escritorio, dos ordenadores, un par de tazas de café y dos personas con una idea en la cabeza: crear algo propio, sin pedir permiso a nadie.

Él, Suso (Jesús) , un tipo con esa mezcla de ingenio y terquedad gallega que no concibe rendirse y que viendo oportunidades es como esa marca de ruedas pura potencia que solo sabe controlar ella, Coké (María José), pura energía y visión, capaz de detectar los problemas y con la habilidad de saber sortearlos, concienzuda y con la sabiduría del que ya tiene cicatrices empresariales.

Juntos, un día decidieron que el trabajo en el que estaban no era suficiente, que si iban a dedicar su vida a algo, sería a hacerlo a su manera.

De ahí salió un nombre que muchos aún no sabían pronunciar: SYCTUS.

Un nombre nacido de los suyos —Suso y Coké—, de la unión de dos cabezas inquietas que no creían en la suerte, sino en el trabajo.
Un nombre que, con los años, se convertiría en una firma, en una forma de pensar, en un sello Syctus (solo hay que fijarse en las primeras letras que forman la frase Suso Y Coké Tienen Una Socidad)

Los primeros encargos llegaron casi por accidente: un evento deportivo, una colaboración, una idea que había que hacer funcionar “como fuera”.
La pre-fiesta de la Copa Princesa de Baloncesto fue el punto de partida. Entre risas, apuros y llamadas, entendieron que aquel caos tenía sentido.

Y así nació la costumbre Syctus: hacer las cosas bien aunque no haya tiempo, ni medios, ni manual.

Parte II – Caer, reinvertase y seguir

Luego llegó lo que nadie esperaba: la pandemia.
El mundo paró, las luces se apagaron y los clientes desaparecieron.

Y mientras muchos cerraban, ellos miraron al frente y dijeron lo que llevan tatuado en el alma:
“No nos paramos. Avanzamos.”

Ahí empezó el segundo capítulo.
Se metieron de lleno en la publicidad, el marketing digital, las webs, el diseño y las redes sociales, aprendieron, fallaron, acertaron y, sobre todo, se adaptaron.
Compraron servidores. Montaron webs. Se quedaron sin dormir.
Todo valía con tal de salir adelante.

Cuando el confinamiento aflojó, abrieron su primera oficina.

Veinte metros cuadrados en un entresuelo con dos mesas, un mueble y una cafetera, no había lujo, pero había lo más importante: HAMBRE de crecer, de mejorar y sobre todo de demostrar que con trabajo se puede.

A los tres meses el espacio se quedó pequeño, decidieron mudarse y aunque en el mismo rellano la oficina nueva era tres veces más grande, se reían porque había un baño.

La reformaron ellos mismos, con sus manos, su esfuerzo no había ayuda pero ellos confiaban en que podían hacerlo, hicieron la oficina de sus sueños y ahí empezó la verdadera historia de Syctus.

Parte III  – Carretera, polvo y sueños

De la publicidad saltaron al motor, Rallyes, equipos, gasolina, polvo, kilómetros y pasión.
De la mano de gente como Marcial, Dani, «los de Lucus», Gabriel de AutoHebdo Sport, José Antonio «el Profe» , los Puertas, Toto, El Rally Team, la Federación Andaluza, TH  y tantos otros, convirtieron esa locura en algo grande.
Comunicación, representación, imagen, estrategia, y sí, campeonatos, subcampeonatos.
e incluso un sueño con nombre propio: el Dakar.

Mientras otros lo llamaban suerte, ellos sabían que era otra cosa: trabajo, constancia y no rendirse jamás.

Pero Syctus nunca fue solo una agencia, fue una forma de entender la vida.
De ahí surgieron nuevas ramas:
💻 SycComputer, porque toda idea necesita tecnología que funcione.
🌿 AirNatura, porque el aroma también comunica.
👕 Factoría DTF, porque una marca que se siente, se viste.
🔥 Puta Vida, porque hay que tener actitud, incluso en una camiseta.

Cada proyecto era un paso más en una aventura que nadie había escrito.
Y así, lo que empezó como una agencia se convirtió en un grupo empresarial con alma: Syctus Global.

Parte IV –  Syctus Global, el futuro con los pies en el suelo

Hoy, Syctus Global es mucho más que un nombre, es una historia de superación, de noches sin dormir, de ideas que salieron adelante sin inversores ni promesas vacías.
Es el resultado de años de trabajo real, con gente real, para clientes reales.

Desde Lugo hasta cualquier rincón de España, Syctus sigue haciendo lo que siempre supo hacer: crear, mejorar y no parar nunca.

Porque cuando algo nace del esfuerzo, del barro, del café frío y del sueño compartido, no hay quien lo detenga.

Y si hay algo que define a esta historia, es que no hay final , solo el siguiente paso.
El próximo reto … El nuevo proyecto.

Porque en Syctus Global no creemos en la suerte, Creemos en el trabajo.
Y mientras el resto lo piensa, nosotros ya estamos haciendo.

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